El origen del primer títere o marioneta, es tan difícil de
encontrar como lo sería el de la primera escultura o la primera pintura.
La pieza más antigua registrada, fue hallada en la tumba de
una joven bailarina en el Antiguo Egipto, descubierta por el arqueólogo francés
Gayet Jelwis; en el interior de la tumba había una pequeña casa de marfil
y dentro de ella, dos muñequitas, una de las cuales tenía articulaciones
e hilos para moverla, representaba a la Diosa Isis.
Se encuentran numerosas referencias de los títeres en el
Imperio Romano, donde perdieron su carácter litúrgico y épico, para adquirir un
carácter callejero y caricaturesco de la sociedad; por eso en épocas de
opresión los titiriteros de Roma fueron perseguidos, siendo relegados a la
pantomima, pues eran utilizados para la sátira política o para cuestionar a la
sociedad.
En la Edad Media hay dos tendencias en el uso de los
títeres:
Una de carácter pedagógico, pues su función era enseñar Las
Sagradas Escrituras, llevando a la acción obras religiosas y/o de carácter
moral.
Pero su carácter grotesco de imitación de lo humano,
llevaron a los títeres, a ser considerados profanos y muchas veces procaces,
alejándolos de los sagrados recintos y en algunos países hasta perseguidos,
quedando así los títeres definitivamente en la calle.
En cambio en el Oriente, desde muy antiguo, se utilizaron títeres
de diversos materiales, calados o no, para representar en los tan famosos
"Teatros de sombras".
En el Renacimiento, diversos monarcas europeos tenían en su
séquito,grupos de titiriteros permanentes, para su entretenimiento y el de su
familia y amigos.
Los títeres tuvieron en un momento tanta preponderancia que
los empresarios teatrales y los actores, les declararon la guerra y lograron
relegarlos a las ferias ambulantes, donde comenzó su declinación, pues estos
saltimbanquis, tenían en general una vida de dudosa modalidad y con su retablo
a cuestas, generalmente actuaban en lugares de baja catadura moral y social,
utilizando en sus obras un lenguaje grosero y procaz.
A fines del siglo XIX y principios del XX, proliferaron los
titiriteros polacos que ingresaron al país junto con la fuerte corriente
inmigratoria, que a pesar de ser artistas ambulantes, lograron ser bien
aceptados por la sociedad de la época, a nivel popular y aún en las altas
esferas sociales.
Si hablamos de títeres y marionetas no podemos dejar de
recordar a maravillosos cultores de este arte como don Javier Villafañe, Sara Bianchi (creadora y actualmente directora del museo del títere), mane Bernardo, Ariel Bufano,
quienes han paseado su trabajo por el mundo, trayéndonos importantísimos premios
internacionales y tantos otros titiriteros fantásticos que ha producido nuestro
país.
En la actualidad las marionetas son protagonistas en el
cine, la televisión o la publicidad, además de en salas de teatro, escuelas,
calles y plazas.
Existen multitud de festivales dedicados al teatro de títeres en todo el mundo.
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